¿Cambiar por amor?

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No me refiero a que cambies tu esencia o personalidad, sino a cambiar tus costumbres, hábitos o manías por alguien más. Siempre existe la pregunta de si una persona puede cambiar por otra, y la respuesta suele ser que no…
Y es que te mentiría si te dijera que alguien es capaz de cambiar por amor, simplemente no es así. Sin embargo, lo que pasa en ese momento no es un cambio, sino que empieza a nacer una mejor versión de cada uno por esa persona especial…

Si bien sabemos que las personas que saben amar, aman al otro sin importar sus defectos, sin forzar ni pretender cambiar al otro. Si no amas al otro tal y como es, es posible que no lo ames, o lo amas equivocadamente.

Y cuantas veces escuchamos “te amo, pero me gustaría que cambiaras tal cosa y ahí es donde estamos equivocados ya que idealizamos algo que no es o no tiene.

Creo que podemos hacer algunos cambios como abandonar malos hábitos, pues quiere decir que la otra persona se interesa por nuestro bien, pero si trata de cambiar nuestra esencia y personalidad, es más bien, una agresión a nuestro “yo”.
No dejes de ser tú
Cuando esto ocurre, podemos abandonar aquello que nos define, para adquirir una nueva “identidad”, que es más bien, la identidad del otro y lo que desea, lo cual, puede resultar poco sano.
Es natural que, al convivir con una persona, adquiramos “cosas” del otro, sin embargo, cuando cambiamos nuestra personalidad, valores, ideología, e incluso religión por amor, puede derivar en un conflicto interno en el que nos cueste, identificarnos, y a la vez, también puede dar lugar una dependencia emocional a la otra persona.

Para amar, sin duda, es importante aprender a amarte primero, aprender a quererte, e identificar que te gustaría conservar de ti, que es lo que te hace feliz como eres, esto no significa que te cierres, estar dispuesto a un cambio es posible y también sano, pero siempre valora que tan bueno para ti es ese cambio y cómo te sientes con ello, si sientes que compromete tu “yo”, entonces háblalo con tu pareja.

Por otro lado, ama a tu pareja con sus virtudes y defectos, de la misma forma que esperas que te amen. Recuerda que ninguno de nosotros somos perfectos.